PARTE 2 — Decisión de Daniel
La sala del tribunal se quedó completamente en silencio.
Daniel se paró en el estrado de los testigos, con las manos temblando ligeramente. Primero miró al juez, luego a la mujer sentada al otro lado de la habitación, la mujer que le había dado a luz.
Finalmente, se volvió hacia mí.
“Todo el mundo sigue preguntando quién es mi verdadera madre”, comenzó. “Pero creo que están haciendo la pregunta equivocada”.
Isabella bajó los ojos.
Daniel continuó.
“Mi madre biológica me dio a luz. Nunca voy a negar eso. Pero María es la persona que me crió. Ella estaba allí cuando tuve una neumonía a los seis años. Se quedó despierta toda la noche cuando tenía fiebre. Trabajó por turnos dobles para que pudiera ir a mi viaje escolar. Ella estaba allí cuando anoté mi primer gol, cuando fallé mi examen de matemáticas, cuando mi corazón se rompió por primera vez … ”
Su voz se rompió.
“No tenía millones. No tenía una mansión. No tenía escuelas privadas ni coches caros”.
Daniel miró directamente a Isabella.
“Pero ella tenía tiempo para mí”.
Isabel comenzó a llorar.
Su abogado se puso de pie y se opuso, diciendo que el niño estaba siendo influenciado emocionalmente.
El juez levantó una mano.
“Que termine”.
Daniel tomó otro aliento.
“No odio a mi madre biológica. De hecho, siento pena por ella. Porque se perdió diecisiete años de mi vida”.
Entonces dijo las palabras que nadie esperaba.
“Pero no soy una maleta que pueda volver y recoger cuando finalmente tenga espacio para mí”.
Un murmullo se extendió por la sala del tribunal.
Me cubrí la boca, tratando desesperadamente de no llorar.
Daniel miró al juez.
“No quiero su dinero. No quiero sus hoteles. No quiero su nombre”.
Se detuvo.
“Quiero ir a casa con mi madre”.
El juez lo miró durante varios segundos.
Entonces preguntó en voz baja: “¿Qué madre?”
Daniel señaló hacia mí.
– Ella.